miércoles, 29 de marzo de 2017

había una vez una voz, que era otra voz que narra nuestra historia.

I                                                                                                                               10-03-2017
Por: Mayra Fonseca



“Sírvele a tu hermano”, “Pásale los zapatos a tu papá”, “Él viene cansado”, “Tu no porque eres niña”, “Siéntate bien”, “Debes aprender a hacer de comer para que atiendas a tu marido”, “Los hombres piden más de lo que tú crees” (Refiriéndose cuando fuera Mujer adulta) son los discursos repetidos a manera de mandato en los que desarrolle mi primera infancia. La mayoría de los mensajes provenían de mi madre haciendo una marcada diferenciación de esto que hoy se llama roles de género.  Recuerdo las tardes de telenovelas en la sala de la casa escuchando una y otra vez las historias de una muchacha pobre que por azares del destino conoce a un hombre rico y se casa con él. En casa de los abuelos yo podía observar “como si las cosas fueran dadas” la siempre atención de mi abuela hacia mi abuelo. Él hombre conservador, de mal genio, desconfiado, tacaño e inútil a las tareas del hogar, que constantemente repetía por la casa “ándale mujer, apúrate tu hazlo”, “pásame la sal”, “ya tengo hambre”, “A donde vayas tengo que ir contigo”. Familia donde por un acuerdo familiar a manera de secreto y tema que casi nunca nadie tocaba se sabía que el abuelo pese a que habían procreado 5 hijos siendo un hombre joven no se ocupo de llevar un ingreso para la manutención de sus hijos, se murmuraba que había sostenido relaciones sentimentales extramatrimoniales y sus hijos incluido mi padre daban testimonio de haber sufrido violencia intrafamiliar cada vez que él llegaba borracho de las cantinas del pueblo.
Quizás el mismo sentimiento de rebelión y de molestia ante actitudes de sometimiento y dominación me motivó cierto día en que mi madre me dio la orden de atender a mi hermano cuando dije “Ya basta” (Tenia 9 años de edad) ¿Por qué le tengo que atender yo? ¿Acaso no tiene sus propias manos para servirse agua el mismo? –Yo no lo voy a hacer-.  Fui determinante. Su molestia y su enojo fueron evidentes. No lo recuerdo pero debió costarme un cinturonazo. Aun recuerdo el peso del fastidio y el sinsabor que me producía algo que aunque no sabía si era correcto o incorrecto pero ya estaba hecho y la palabra dicha no la podría retirar porque aunque era niña y aunque no sabía que  en la vida adulta sería Socióloga eso me dio un sentimiento de libertad.   De igual modo mi padre motivado por los mismos sentimientos que yo ese día relata cómo cansados de que el abuelo diera semejantes “golpizas” a mi abuela y en consideración a que era un desobligado un cierto día llego y quiso repetir la escena. Entonces los hijos todos niños le detuvieron el cinto con el que pretendía golpearla tomándolo por las manos y balanceándose de un lado por el otro en el jaloneo impidieron que golpeará a mi abuela, la advertencia fue clara: “No le vuelva a poner una mano encima” “De aquí en adelante póngase con nosotros NO con una mujer”. Cuentan que no se repitió más la violencia o no al menos donde ellos lo volvieran a presenciar.


Son apenas algunos recuerdos que vienen a mi mente y que sin duda hay más; sin embargo lo anterior da cuenta de que fui socializada en el seno de una familia tradicional y patriarcal. La violencia simbólica a través de marcados roles de género es la sombra que persigue a mi familia, a mi persona y a muchas mujeres sin duda de nuestro contexto. La madre de mi abuela, mi abuela y mi madre han sido parte de la gran masa de mujeres oprimidas, sujetas a su marido y que comparten y refuerzan esa violencia simbólica y social como una conducta aprendida y machacada en el imaginario social donde se desarrollaron. Aun me indigna darme cuenta que con mi preparación y cambio de criterio respecto a lo que es ser hombre y ser mujer. Al interior de mi grupo familiar hay quienes me ven “diferente”. Al principio no me creían capaz de concluir una carrera universitaria porque a escondidas murmuraban: “a ver si no sale embarazada”. Una vez que concluí mi carrera profesional y compre mi primer coche murmuraron: “De seguro se lo compro su hermano el que vive en EUA”. Hay quienes siempre encuentran argumentos de inferioridad por una sola razón, ser mujer. Pasa un tiempo y cuando fui invitada por vez primera en un programa de radio al aire donde esos miembros de la familia me vieron murmuraron: “Por algo la invitaron”, “Tiene alguna influencia que la llevo a participar”. Esto último hoy me genera una ligera risa pero principalmente me deja una gran reflexión. El machismo no es un tema superado; la violencia de género la vivimos en el núcleo familiar primario y donde las expectativas de cambio a una cultura libre de violencia sigue acechada por un origen estructural sociocultural. 

martes, 3 de enero de 2017

POESÍA DE DANIELA PRADO










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Intentos fallidos
                          
                         A los amigos de mis noches


Para rasgarnos las entrañas nos queda aullar sedientos a la luna
tenemos unas buenas cabezas sobre nuestros hombros
nos embriagamos por miedo a perder la cordura
Rugen los hígados desechos y los corazones oxidados
10,20,30 pesos, nos queda la angustia perpetua en el alma.
Se hace un yunque en mis pies, no me voy.

Mientras tengamos labios siempre habrá que tomar
mientras tengamos menos de 30 podemos esperar
Caminamos sobre esquirlas de asfalto,
somos un ejército pirata a la emboscada
Cae uno tras otro:
Uno a un árbol, otro con las nubes en su nariz observa el cosmos.

Apostamos al delito y a la risa
los cadáveres ya tienen su sonrisa dibujada
La muerte es en lo último que pensamos
¿en realidad pensamos?

Cada palabra y cada frase se develan instintivamente
Quiero decir que somos sinceros e impúdicos
como pequeños niños jugando a ser Dios.


🔻

Eje
He bebido de la vida el sigilo mudo con el que la tarde corroe la esperanza de las cosas y, aún así, no he encontrado otro camino que desollar mi piel cuando llega la noche y aullar torpemente a otro animal pixelado y eléctrico en el que no encuentro el rostro de la tristeza.

Lamo las heridas de mis costados cada que una promesa llama al teléfono. He pensado
seriamente en cancelar mi contacto con el mundo, pero su beso se ha convertido en el único tren que me lleva al centro de mí misma.


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El silencio es el amigo más real
Quiero aprender tus gestos de memoria
y dejar de hablar
Te digo que el silencio 
es el amigo más real
más noble
pues se hiere demasiado en las palabras

Alguien me dijo 
que el lenguaje era una cárcel
y lo creo
porque me siento atada a este nombre
a esta identidad que no alcanzo a comprender

Porque un día quise imaginar 
algo por fuera del mundo 
algo que no conocía
y resbalé torpemente
con la sintaxis de tu nombre.


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28/8/15

Para D.F

¿No te has percatado cuando te observo
   con mirada de animal enfermo
    al que no sabe qué le duele?

Nací con 3 soles que arden como llagas
Uno es el amor, otro es el miedo y luego está el odio
     no tienen orden, ni predilección
Porque me han llevado en tornados hasta lo más profundo
    -ahí donde mis mejillas rozan con la muerte-

Porque vivir es miedo
Y amar es miedo
Y hay dolores que no alcanzan a vivirse en una vida
    por eso prefiero odiar

Pero no, hay atracciones que son inevitables
    porque son vértigos placenteros y tiernos
    de los que uno no sabe cómo alejarse

Es ver la perfección tan cerca
    como besarnos y sentir que el planeta vuelve a nacer en un segundo
    como si el miedo y la tristeza hicieran el amor apasionadamente

Y yo tan pequeña me pregunto tantas cosas
     que construyo una casa con mis dudas
     y no alcanzo a explicar con el lenguaje
     lo que podría provocar un acto tuyo.
               


-Daniela Prado

Diego Illescas

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Después de la tarde

La tarde es un funesto mar
de interrogantes
que nos lanza las redes
de ayer y mañana

ver caer el sol
como una yema
desparramada
en el sartén.

nos hace sentir el frigorífico
de la noche

y preguntarnos
que tan cerca
o lejos
se está de la vida.

🔻

La tarde es un lenguaje de cadáveres
que nos recuerda
la cercanía de la muerte

Moscas que nos hablan
en sus trayectorias
de lo que hemos dejado.

Ver un sol
morir cada tarde
en un tejado
y recordar
que nosotros
también somos solitarios
que nosotros
también somos soles

quizá sea
lo que nos atormenta

o tal vez
la angustia de saber
que nosotros
tras terminar el ocaso
no seremos soles


Sino
preguntas
recuerdos
lenguaje y sus bordes
cascaron siempre apunto de cuartearse.


🔻


Mi realidad es un carro desmantelado. Siempre siempre lo ha sido. Robaron partes cuando niño. Mi padre se fue con el motor y así le siguieron a quienes creí mis amigos.
No todo es desgracia.
Podría ser gato atropellado o no haber obtenido asientos tan lindos.
De la gente que paso a mi lado. Algunos se llevaron partes, otros las dejaron. Así, sin que lo pidiera.

Traigo tatuado un árbol en un costado. Desgracia es, que no crezca, que jamás lo hará.
A veces, por las noches, suelo pedir un deseo, soñar con que se cumple. Con que soy un árbol. Pero el sol que nos apuñala la espalda. Siempre. Siempre trae una catana larga con la que asestarnos.




Sigo
d         e            s           m            a            n          t         e        l      a       d         o


-Diego IIlescas


sábado, 31 de diciembre de 2016

Dos Poemas de Marlet Facio.

                                                                                   
                                                                                🔻



ARDIENTE INVIERNO ENMAÑANADO


El café se muestra como un universo sobre la mesa rota y vacía
cada sorbito es una invitación al paraíso que ya está bien perdido
entre las tantas e incontables noches derrochadas
en derrotas y decepciones
entre los inagotables días de sol que han quemado hasta el último pensamiento
que se quedó  bailoteando en vergüenzas y excentricidades
de una realidad gris y lúgubre.
Este maldito café ardiente abre las entrañas de la mañana más helada que ha existido en mí
y desde el interior de esta  tacita me observa la Nada presumiéndome su vestido más oscuro.
Aquí
entre la intensidad dramatizada de mi habitación interior
deshojada
desaliñada
fragmentada
mis demandantes pensamientos enloquecidos vuelan como luz fugaz
buscando con ansias sin saciedad aterrizar
en algún párrafo sobresaliente entre tantos sin rumbo y perdidos…
en el olvido del rincón entelarañado que me molesta con desdén
desde la pequeña grieta que dejé abierta intencionalmente
entre mi inconsciente y ésta loca consciencia
o ahogarse de una vez por todas en algún trago caliente de este amargo paraíso ensombrecido.

                                              
                                                                           
                                                                            🔻


CATACLISMO

A pesar del camino amarillo
el tremendo vuelo de loca ardiente
trae consigo abismos vestidos y revestidos de piedras preciosas
de oscuridades tan misteriosas como los secretos que esconde la vida misma
y aquí en la completa penetrante oscuridad
se me presentan con  cara burlesca y aire de banalidad
la ausencia de cordura
la soledad fogosa
quema
imperante
huele a muerte
La primera luz del amanecer
trae consigo la resurrección.



                                                                                                                        -Marlet Facio

jueves, 22 de diciembre de 2016

El invierno en Lupita Mora

Creadora-Poeta 



l


Que callada está la casa
tan callada como tu voz en la distancia
como mi pluma y la hoja del  viejo diario
se quedó sin voz mi ser
el alma dentro en un rincón
mudo papel en blanco.
conozco ese lugar
hace frío
 es sombrío
no me puedo encontrar.
ecos distantes me surcan a veces
huelen a silencio y vacío
saben a lágrimas de noche
me sacan la luz de los ojos
del alma el  aliento
del corazón un suspiro
un sentir que yo conozco
el silencio se lleva el recuerdo
la voz sin luz muda la mirada

Invierno me recorre el cuerpo…

ll


              Pasillo   9   (2)

Miró por el ojo de la cerradura
buscando lo que dentro de sí no encontrara
oyendo las voces ausentes que caminan
olfateando el rastro de una encrucijada
escudriñando secretos que fulminan.
miró dentro
para afuera
espiando las entradas y salidas
creyendo lo que verdad no era
husmeando en las ajenas heridas
hierros fuertes que cercan
que alejan, que asfixian
la llave hasta el fondo
en la conciencia anclada
ahoga el silencio
soledad de madrugada
desconfiar eterno
dentro la nada
miró por el ojo de la cerradura
con alas marchitas en jaula
ansias rebeldes
ojos de niño sin ternura
miró en postergada  espera
nadie abrirá la cárcel secreta
piel lozana en mente desierta  

Vive triste invierno, huyó la primavera.                                


-Lupita Mora


miércoles, 21 de diciembre de 2016

UN POEMA POR MÓNICA LICEO



Fotografía por Gabriela Alatorre




RAÍZ

Huele a los melancólicos
la raza azul  
mestiza de mar y tierra
Todos los días 
a todas horas 
veo formas en las que muero
el miedo se monta en mi pecho
saca su aguijón 
y lo clava
Existe un silencio absoluto 
cuyo apellido desconozco
desea reventarme
lamerme los huecos sedientos 
olvidados por los vivos
Sed de camello 
incendio de agua
Aquí
en el rebote del viento 
mosaicos sulfurosos se quejan de noche

Raíz traicionera
tantos años jugando otro juego 
que solo tú conoces. 



 -Mónica Licea

PUEDES ESCUCHAR EL POEMA EN VOZ DE LA POETA EN ESTE LINK: https://soundcloud.com/vocesencendidas/1-raiz-por-monica-licea