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ARDIENTE INVIERNO ENMAÑANADO
El café se muestra como un universo sobre la mesa rota y
vacía
cada sorbito es una invitación al paraíso que ya está bien
perdido
entre las tantas e incontables noches derrochadas
en derrotas y decepciones
entre los inagotables días de sol que han quemado hasta el
último pensamiento
que se quedó
bailoteando en vergüenzas y excentricidades
de una realidad gris y lúgubre.
Este maldito café ardiente abre las entrañas de la mañana
más helada que ha existido en mí
y desde el interior de esta
tacita me observa la Nada presumiéndome su vestido más oscuro.
Aquí
entre la intensidad dramatizada de mi habitación interior
deshojada
desaliñada
fragmentada
mis demandantes pensamientos enloquecidos vuelan como luz
fugaz
buscando con ansias sin saciedad aterrizar
en algún párrafo sobresaliente entre tantos sin rumbo y
perdidos…
en el olvido del rincón entelarañado que me molesta con
desdén
desde la pequeña grieta que dejé abierta intencionalmente
entre mi inconsciente y ésta loca consciencia
o ahogarse de una vez por todas en algún trago caliente de
este amargo paraíso ensombrecido.
CATACLISMO
A pesar del camino amarillo
el tremendo vuelo de loca ardiente
trae consigo abismos vestidos y revestidos de piedras preciosas
de oscuridades tan misteriosas como los secretos que esconde la vida misma
y aquí en la completa penetrante oscuridad
se me presentan con cara burlesca y aire de banalidad
la ausencia de cordura
la soledad fogosa
quema
imperante
huele a muerte
La primera luz del amanecer
trae consigo la resurrección.















